¿Cobrar tasas por el servicio de bomberos? [10/05/2026]

Muchas administraciones facturan una tasa a los afectados por un incendio o por un rescate o por cualquier actuación del servicio de bomberos. ¿tiene que ser así?
Fecha: 4 de julio de 1990
Muchas personas víctimas de un incendio se sorprenden cuando al de un tiempo les llega una comunicación de su Ayuntamiento o Diputación informándoles de que tienen que realizar un pago correspondiente a la intervención del servicio de bomberos en su domicilio. Muchos vecinos no saben de la existencia de esa tasa obligatoria por la prestación del servicio de bomberos. El hecho imponible de la tasa son los servicios prestados por el servicio de bomberos, en la relación que se cite en la Ordenanza municipal (o provincial) de Tasas.  Los sujetos pasivos de la tasa o sea a quién se le cobra la factura de la intervención del servicio son las personas físicas o jurídicas que soliciten o resulten beneficiados por la actuación. Estas tasas comenzaron a aplicarse a partir de que el Tribunal Supremo sentenció en 1980 que la tasa de incendios que se cobraba a todos los vecinos era ilegal pues una tasa solo se puede aplicar por la prestación de un servicio prestado, como por ejemplo la tasa de recogida de basura, lo que no es el caso de la extinción de un incendio, pues hay muchos vecinos que no utilizan el servicio de extinción de incendios en todo el año. Mi postura de hace treinta años Recuerdo que cuando era el jefe del Servicio de bomberos de Bilbao, en los años 90, cada ejercicio, desde el Área de Hacienda municipal me requerían por escrito mi opinión sobre la actualización de la Tasa municipal del servicio de bomberos y todos los años proponía la retirada de dicha tasa por las siguientes razones:
  • Tener un Servicio de Prevención y Extinción de Incendios es una obligación de las Administraciones locales.
  • No hay argumentos que justifiquen que una actuación en la que participan policía local o autónoma, un servicio de ambulancias y el Servicio de Bomberos, sólo se envíe al ciudadano la factura de estos últimos.
  • El cobro de los servicios a los ciudadanos repercute a medio plazo en un mayor riesgo, ya que una vez que es conocido el elevado importe de la factura, un vecino que tenga un pequeño incendio en su casa tratará de apagarlo por sus medios antes de llamar a los Bomberos.
  • Además, teniendo en cuenta que la factura final está relacionada con el número de vehículos y dotación que se envía, los propios operadores de la central de bomberos “tratan solidariamente de reducir los costos de las intervenciones, enviando dotaciones más reducidas de lo habitual, lo que pueden provocar mayores pérdidas y riesgos”.
La asociación de jefes de bomberos se posicionó contra la tasa de incendios. La imagen que recoge la columna publicada en prensa es del 4 de julio de 1990. Me consta que algunas administraciones están eliminando la aplicación de la tasa, con algunas excepciones como las negligencias o aquellas intervenciones que están cubiertas por compañías de seguros.

El objetivo ha de ser no añadir más desgracia a los vecinos tras un siniestro.

Ponencias de la jornada «Nuevo RSCIEI» de Navarra

El pasado 28 de abril de 2026 se celebró en Cordovilla (Navarra, España) la jornada técnica “Nuevo RSCIEI” sobre el nuevo Reglamento de seguridad contra incendios en establecimientos industriales (abril de 2025), en la que se presentaron las principales innovaciones incorporadas y que trascienden el RSCIEI con la modificación del RIPCI y del DBSI del CTE desde la perspectiva de distintos profesionales de la PCI. La jornada estuvo organizada por la AIN (Asociación de la Industria Navarra) y OPRA, y se celebró en una sesión de mañana en las instalaciones de la AIN en la que participaron más de 100 personas.
Primer panel de ponencias
Segundo panel de ponencias
Un panel de expertos integrado por Javier Amézaga (Seguridad Industrial del Gobierno de Navarra), Yolanda Izuriaga (AIN), José María García e Isidro Pérez (PRODEIN), Maider Vigo (OKATEK), Francisco J. Martín (ONDOAN), Rafael Sevilla (TASC), Ana María Calvo (SCI), Alfredo Álvarez (EUROSPRINKLER) y Fernando Vigara (SFPE ESPAÑA), colaboró activamente en la difusión y el esclarecimiento de la normativa de PCI entre los profesionales del sector de la seguridad industrial. Las presentaciones de los ponentes ya están disponibles en formato pdf en la web https://opra.info/jornadarscieinavarra/
Asistentes a la jornada
Un momento del café

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Día internacional del bombero: 4 de mayo [04/05/2026]

La iniciativa de celebrar el Día Internacional del Bombero el 4 de mayo fue propuesta por J.J. Edmondson, bombero australiano, quien envió un correo internacional proponiendo honrar en esta fecha a los cinco bomberos voluntarios fallecidos en un incendio en Linton, en el estado de Victoria (Australia) en 1998 mientras combatían el fuego y así fomentar el apoyo internacional al colectivo.

El Día Internacional del Bombero introdujo también la simbología del lazo o cinta roja y azul identificando el color rojo con el fuego y el azul con el agua.

La propuesta se difundió rápidamente por internet y fue adoptada globalmente pues coincide que esa fecha ya está vinculada al fuego y la protección contra incendios al ser la festividad de San Florián, patrón de los bomberos en Austria, Alemania y Polonia, con gran repercusión en Chequia, Eslovaquia, Hungría y con presencia en algunos países de América Latina, como en Panamá, Ecuador, Brasil y Chile. Poco a poco esta celebración se va extendiendo.

El término “bombero” tiene matices, por lo que también hay otras celebraciones parciales como el “Día del bombero voluntario” que se celebra el 2 de junio en Argentina, Chile y otros países, como fiesta nacional. Los cuerpos de bomberos voluntarios también celebran el día 5 de diciembre el “Día internacional de los voluntarios” de las Naciones Unidas.

Otros países

Unos cuantos países de América Latina han optado por señalar la fecha de celebración del día del Cuerpo de Bomberos o Día del bombero coincidiendo con la creación o fundación del primer cuerpo de bomberos de su nación. Es el caso de Colombia (11 de noviembre), Cuba (13 de noviembre), Chile (30 de junio), México (22 de agosto), Perú (5 de diciembre) y Uruguay (27 de octubre). Otros países han fijado esta celebración coincidiendo con la fecha de un gran siniestro u otro acontecimiento, e incluso algunos no tienen fecha fija en el calendario, como República Dominicana donde se celebra el segundo domingo de marzo. Algunos cuerpos de bomberos americanos celebran también la festividad de su patrona la Virgen de la Merced, como Nicaragua, República Dominicana y Chile.

En los países europeos también hay variadas celebraciones en función de su tradición religiosa. En Francia festejan el 4 de diciembre a Santa Bárbara, que también es patrona de algunos otros países sudamericanos como Costa Rica y Honduras.

En España

En España se celebra desde hace más de 70 años la festividad de San Juan de Dios como patrón de los Cuerpos de bomberos. San Juan de Dios fue una imposición franquista como Patrón de todos los Cuerpos de bomberos españoles por decreto del gobierno de Franco en 1953. En el BOE nº183, con fecha 2 de Julio de 1953, se publicó la oficialidad de SAN JUAN DE DIOS como patrón de los Cuerpos de Bomberos.

A partir de ese momento el 8 de marzo fue el patrón oficial, sin discusión: la fiesta, como dice el BOE, para honrar a su patrón. Algunos, además del patrón oficial, tienen patrona religiosa como Bomberos de Madrid que honra a la Virgen de la Paloma.

En una España cada vez más laica se debería reflexionar sobre la celebración de la fiesta anual y el patronazgo de los servicios de bomberos.

Una propuesta alternativa

Teniendo en cuenta el avance de la laicidad de la sociedad española, quizás se debería revisar la celebración de San Juan de Dios como patrón religioso de un servicio público. Aunque la presión de los gobiernos, poderes y partidos políticos de corte demócrata cristiano es muy fuerte, cada vez se expresan con más fuerza las voces de los defensores de un estado laico y aconfesional para que su derecho a la laicidad no se vea sometido por las tradiciones religiosas inmutables.

Aunque se van produciendo algunos avances en laicidad, todavía hoy, muchas celebraciones incluyen misas católicas en el interior de las instalaciones públicas vulnerando la neutralidad y no adscripción religiosa de los poderes públicos.

Quizás lo correcto fuese encontrar una fecha de consenso, no para celebrar tal o cual santo, sino el Día de los servicios de bomberos y puede resultar oportuno sumarse al Día Internacional del Bombero, el 4 de mayo.

Ventajas del día del bombero el 4 de mayo

  •  Se trata de celebrar “el día del bombero” estrictamente vinculado a la actividad de Bomberos y Emergencias y no de honrar a un santo patrón religioso.
  • Es una festividad laica y aconfesional, aunque no hay que olvidar que la fecha coincide con San Florián.
  • Celebra una efeméride internacional lo que nos aproxima y nos une a la gran familia bomberil del mundo.
  • No coincide con otra celebración popular como ocurre con el 8 de marzo, el “Día internacional de la mujer trabajadora”, muy consolidada, que ha restado gran protagonismo social a la fiesta de los bomberos.
  • El clima primaveral del 4 de mayo, en nuestras latitudes, es muchísimo mejor que el invernal del 8 de marzo, lo que propiciaría un mayor desarrollo de las actividades festivas realizadas al aire libre, como las jornadas de puertas abiertas en los parques de bomberos, permitiendo una mayor participación social.

Es muy probable, que este cambio sea positivo para todos y que algún día se haga realidad, aunque modificar tradiciones suele ser una tarea ardua. A ver quién da el paso y es el primer servicio que lo celebra. Una opción podría ser empezar a celebrar oficial e institucionalmente el día 4 de mayo, y que los católicos y los nostálgicos mantengan sus ritos religiosos el 8 de marzo en honor a su patrón.

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Día internacional del bombero: 4 de mayo

La iniciativa de celebrar el Día Internacional del Bombero el 4 de mayo fue propuesta por J.J. Edmondson, bombero australiano, quien envió un correo internacional proponiendo honrar en esta fecha a los cinco bomberos voluntarios fallecidos en un incendio en Linton, en el estado de Victoria (Australia) en 1998 mientras combatían el fuego y así fomentar el apoyo internacional al colectivo.

El Día Internacional del Bombero introdujo también la simbología del lazo o cinta roja y azul identificando el color rojo con el fuego y el azul con el agua.

La propuesta se difundió rápidamente por internet y fue adoptada globalmente pues coincide que esa fecha ya está vinculada al fuego y la protección contra incendios al ser la festividad de San Florián, patrón de los bomberos en Austria, Alemania y Polonia, con gran repercusión en Chequia, Eslovaquia, Hungría y con presencia en algunos países de América Latina, como en Panamá, Ecuador, Brasil y Chile. Poco a poco esta celebración se va extendiendo.

El término “bombero” tiene matices, por lo que también hay otras celebraciones parciales como el “Día del bombero voluntario” que se celebra el 2 de junio en Argentina, Chile y otros países, como fiesta nacional. Los cuerpos de bomberos voluntarios también celebran el día 5 de diciembre el “Día internacional de los voluntarios” de las Naciones Unidas.

Otros países

Unos cuantos países de América Latina han optado por señalar la fecha de celebración del día del Cuerpo de Bomberos o Día del bombero coincidiendo con la creación o fundación del primer cuerpo de bomberos de su nación. Es el caso de Colombia (11 de noviembre), Cuba (13 de noviembre), Chile (30 de junio), México (22 de agosto), Perú (5 de diciembre) y Uruguay (27 de octubre). Otros países han fijado esta celebración coincidiendo con la fecha de un gran siniestro u otro acontecimiento, e incluso algunos no tienen fecha fija en el calendario, como República Dominicana donde se celebra el segundo domingo de marzo. Algunos cuerpos de bomberos americanos celebran también la festividad de su patrona la Virgen de la Merced, como Nicaragua, República Dominicana y Chile.

En los países europeos también hay variadas celebraciones en función de su tradición religiosa. En Francia festejan el 4 de diciembre a Santa Bárbara, que también es patrona de algunos otros países sudamericanos como Costa Rica y Honduras.

En España

En España se celebra desde hace más de 70 años la festividad de San Juan de Dios como patrón de los Cuerpos de bomberos. San Juan de Dios fue una imposición franquista como Patrón de todos los Cuerpos de bomberos españoles por decreto del gobierno de Franco en 1953. En el BOE nº183, con fecha 2 de Julio de 1953, se publicó la oficialidad de SAN JUAN DE DIOS como patrón de los Cuerpos de Bomberos.

A partir de ese momento el 8 de marzo fue el patrón oficial, sin discusión: la fiesta, como dice el BOE, para honrar a su patrón. Algunos, además del patrón oficial, tienen patrona religiosa como Bomberos de Madrid que honra a la Virgen de la Paloma.

En una España cada vez más laica se debería reflexionar sobre la celebración de la fiesta anual y el patronazgo de los servicios de bomberos.

Una propuesta alternativa

Teniendo en cuenta el avance de la laicidad de la sociedad española, quizás se debería revisar la celebración de San Juan de Dios como patrón religioso de un servicio público. Aunque la presión de los gobiernos, poderes y partidos políticos de corte demócrata cristiano es muy fuerte, cada vez se expresan con más fuerza las voces de los defensores de un estado laico y aconfesional para que su derecho a la laicidad no se vea sometido por las tradiciones religiosas inmutables.

Aunque se van produciendo algunos avances en laicidad, todavía hoy, muchas celebraciones incluyen misas católicas en el interior de las instalaciones públicas vulnerando la neutralidad y no adscripción religiosa de los poderes públicos.

Quizás lo correcto fuese encontrar una fecha de consenso, no para celebrar tal o cual santo, sino el Día de los servicios de bomberos y puede resultar oportuno sumarse al Día Internacional del Bombero, el 4 de mayo.

Ventajas del día del bombero el 4 de mayo

  •  Se trata de celebrar “el día del bombero” estrictamente vinculado a la actividad de Bomberos y Emergencias y no de honrar a un santo patrón religioso.
  • Es una festividad laica y aconfesional, aunque no hay que olvidar que la fecha coincide con San Florián.
  • Celebra una efeméride internacional lo que nos aproxima y nos une a la gran familia bomberil del mundo.
  • No coincide con otra celebración popular como ocurre con el 8 de marzo, el “Día internacional de la mujer trabajadora”, muy consolidada, que ha restado gran protagonismo social a la fiesta de los bomberos.
  • El clima primaveral del 4 de mayo, en nuestras latitudes, es muchísimo mejor que el invernal del 8 de marzo, lo que propiciaría un mayor desarrollo de las actividades festivas realizadas al aire libre, como las jornadas de puertas abiertas en los parques de bomberos, permitiendo una mayor participación social.

Es muy probable, que este cambio sea positivo para todos y que algún día se haga realidad, aunque modificar tradiciones suele ser una tarea ardua. A ver quién da el paso y es el primer servicio que lo celebra. Una opción podría ser empezar a celebrar oficial e institucionalmente el día 4 de mayo, y que los católicos y los nostálgicos mantengan sus ritos religiosos el 8 de marzo en honor a su patrón.

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Relación entre muertes y número de accidentes (III)

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En este artículo concluyo con que las relaciones establecidas en el siglo XX en las pirámides de Heinrich y Bird sobre el número de víctimas mortales en relación con el número de accidentes e incidentes no son de aplicación en el siglo XXI.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 27 de abril de 2026

En el artículo anterior ya manifestaba que las correlaciones entre accidentes mortales, graves, leves e incidentes no responden a una regla universal, sino que deberían ser estudiados y establecidos para cada sector, actividad y gremio. La accidentología nos debe exigir rigor en los análisis y resulta evidente que, por poner un par de ejemplos, habría que elaborar una pirámide para cada uno de los accidentes con sus distintos tipos, pues con mucha probabilidad no vamos a obtener la misma pirámide para los ahogamientos que para las caídas. Debido a la especificidad del riesgo, la pirámide para las caídas accidentales en un edificio de oficinas no va a ser la misma que en una residencia geriátrica.

El contexto temporal

Pero, al margen de esa necesaria segregación nos encontramos con que los resultados de Heinrich y Bird respondían a la letalidad de los accidentes que estudiaron en un determinado contexto temporal que ha variado mucho. Superado el primer cuarto del siglo XXI, la accidentología tiene que tener presente los cambios sociales entre los que destaco: los desarrollos legislativos, la modernización de los servicios públicos y los avances de la medicina, sin olvidar las variaciones demográficas, que también tienen su efecto sobre los resultados.

Estos elementos mencionados son determinantes en el número de muertes de las personas y que poco o nada tienen que ver con la causa de producción del accidente.

Los cambios sociales han intervenido sobre la producción de accidentes pues se han creado nuevos peligros como el desarrollo de la automoción y aumento del tráfico rodado, o la moda del baño recreativo en espacios acuáticos.

Desarrollos legislativos

La legislación ha influido sobre los peligros estableciendo normas y reglas obligatorias para la prevención y reducción de accidentes, como las normas de prevención de   incendios en edificios, los códigos de circulación, o las leyes de prevención de riesgos laborales.

Servicios públicos

Los servicios públicos han evolucionado ofreciendo una respuesta organizada para atender a los accidentados tras la producción del accidente. El despliegue territorial de los servicios de bomberos y de rescate y de protección civil, así como la red hospitalaria, los servicios de urgencias médicas y las ambulancias de emergencia extrahospitalaria, proporcionan a las personas accidentadas una atención rápida, inexistente hace 100 años.

La medicina

Los avances de la medicina han modificado la mortalidad de los accidentes. Ni los conocimientos sanitarios, ni las técnicas, ni los tratamientos médicos para dar respuesta a las lesiones de los accidentados son los mismos, ni parecidos que hace 50 años.

Conclusión

Teniendo todo esto en cuenta se puede concluir que los recursos y conocimientos para dar respuesta a los accidentes y accidentados hace un siglo no pueden compararse con los existentes hoy en día, por lo que se podría afirmar, con base en lo anterior, que muchos de los accidentes mortales registrados por Heinrich o Bird, hoy no habrían tenido ese desenlace mortal.

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Relación entre número de accidentes y número de muertes (II)

En los años 70, Frank E. Bird elaboró una nueva teoría de relación entre muertes y accidentes que se ha representado de forma gráfica como pirámide de Bird incluyendo los accidentes sin daños.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 23 de abril de 2026

La nueva pirámide (o triángulo) fue elaborada tras analizar un millón setecientos mil partes y accidentes de más de 300 empresas en la década de los 70. Se trató, sin duda, de una laboriosa investigación que intentaba aportar luz en un asunto sobre el que había un desconocimiento absoluto.

La pirámide de BIRD

La pirámide de Bird presenta cuatro niveles en la secuencia 1-10-30-600. En los distintos estadios de la pirámide tenemos como se representa en el gráfico:

  • Un accidente fatal
  • 10 lesiones leves
  • 30 accidentes con daños materiales
  • 600 incidentes sin daños

Vigencia de las teorías de Heinrich y Bird

Las afirmaciones y conclusiones de Heinrich y Bird, aceptadas hace 50 años no son compartidas actualmente. De hecho, investigaciones más recientes sugieren que es probable que estas ratios sean engañosas, cuestionándose sus resultados por distintas razones:

  • Los sistemas de notificación de incidentes de la época.
  • La validez de los resultados para todos los tipos de actividad.
  • La poca evidencia de una relación estable entre eventos de gravedad menor, intermedia y alta.
  • Que la validez predictiva con respecto a los riesgos de accidentes graves es muy baja.

Así pues, estas teorías y sus resultados y representación se consideran hoy en día como mitos de la seguridad.

Discusión

Mi análisis al respecto es que es indiscutible que estas pirámides obtenidas hace décadas como fruto de las investigaciones llevadas a cabo, eran reales, pero no deben ser aceptadas como los mandamientos de una biblia de aplicación general para cualquier actividad industrial o para cualquier tipo de accidente industrial, o para cualquier accidente laboral en todas las actividades industriales. La proporcionalidad indicada en estas pirámides no deja de ser un indicador que debería ser calculado para cada actividad, e incluso para cada puesto de trabajo y para cada tipo de accidente.

Una comprobación con otros siniestros. Aplicación al incendio.

Por realizar una pequeña comprobación de la aplicación de las proporcionalidades de Heinrich y Bird, he analizado la relación entre las víctimas mortales en incendios en España[1] y el número de incendios reportados en los que han intervenido los servicios de bomberos en España. En el año 2022 se reportaron 133.029 actuaciones de servicios de bomberos en los cuales fallecieron 235 personas. La relación en este año es de un fallecimiento por cada 566 incendios y explosiones. Las estadísticas de los servicios de bomberos en España son lo suficientemente malas para no recoger categorías por niveles de gravedad de los incendios, por lo que difícilmente podría aplicarse la pirámide de Heinrich, ni la de Bird. En el año 2018, en las 118.892 intervenciones de bomberos en incendios y explosiones se produjeron 123 muertes, lo que nos ofrece una ratio de 966 incendios por cada muerte, una desviación de más del 50% respecto del año 2022. Por lo cual, esta diferencia en este caso genera una importante desconfianza respecto del método de predicción de Heinrich y Bird en algunos tipos de accidentes, como es el caso de los incendios.

En el próximo y último artículo sobre este asunto analizaré el contexto temporal de las teorías de Heinrich y Bird sobre los accidentes que determina que no tengan vigencia en la actualidad.

[1] Víctimas mortales de Incendio en España 2022. Fundación Mapfre. Noviembre 2023. https://documentacion.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/es/media/group/1122594.do

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Relación entre número de accidentes y número de muertes (I)

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Uno de los problemas a los que nos enfrentamos desde el punto de vista epistemológico de la accidentología es que no conocemos cuál es el número de accidentes que se producen.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 20 de abril de 2026

Por lo tanto, resulta difícil obtener tasas, índices e indicadores para los distintos tipos de accidente, tipo de actividad, tipos de víctimas, espacios geográficos o población afectada, como universo estadístico o como muestra.

La pirámide de Heinrich

En el año 1931, hace casi cien años, Herbert William Heinrich, basándose en un estudio de los datos de miles de lesiones y accidentes de trabajo de la compañía de seguros para la que trabajaba publicó su primer libro “Industrial Accident Prevention: A Scientific Approach”, en el que desarrolló la conocida como Ley de Heinrich en la que relacionaba el número de lesiones y accidentes graves con el número de lesiones leves y con el número de accidentes que no ocasionaban lesiones.

Fue un trabajo pionero sobre la ocurrencia de accidentes mortales, con lesiones y sin lesiones y representándose la relación entre los distintos tipos de accidentes en unas figuras de tipo triangular denominadas pirámide de Heinrich.

Original de la Pirámide de Heinrich en 1941.

El investigador norteamericano Heinrich precursor en la investigación de accidentes de trabajo desarrolló por primera vez la teoría de la proporcionalidad de los accidentes graves en función del número de incidentes, o accidentes leves, o menores que han ocurrido. Fruto de este análisis de los accidentes laborales representó sus resultados gráficamente en una imagen conocida como el triángulo o pirámide de Heinrich como muestra el gráfico siguiente:

 Pirámide de Heinrich (Elaboración propia).

Según su teoría, por cada accidente mortal o muy grave habrían ocurrido 29 accidentes con baja o con alguna lesión y se habrían producido 300 accidentes sin lesiones. Con este método se podía realizar una aproximación deductiva inversa para conocer el número de accidentes partiendo del dato del número de accidentes mortales.

¿Sabes cuál es la relación entre accidentes muy graves, graves y leves en tu actvidad? 

Otras investigaciones

Décadas después, otro investigador, también estadounidense, Frank E. Bird, elaboró una nueva teoría más completa actualizando la de Heinrich que comentaré en el siguiente artículo. Y también analizaré la vigencia del resultado de sus estudios en el siglo XXI.

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Peligro y riesgo: hablemos con propiedad

En este artículo quiero llamar a la atención especialmente a los profesionales de la seguridad, ya sean de la accidentología, de la criminología, de emergencias, de la defensa, de protección civil, de bomberos, o de prevención de accidentes laborales, para que no se confundan ambos términos en sus estudios, en sus escritos, en sus informes o en cualquier publicación que elaboren. Ya publiqué el artículo ¿Qué es peligro? en el que apuntaba esta cuestión y aportaba unas definiciones básicas sobre estos dos conceptos y más concretamente explicaba bien el significado de “peligro” universalmente reconocido. Y hoy quiero volver sobre esta confusión que, si bien puede ser aceptable entre inexpertos y novatos de la seguridad o entre tertulianos desconocedores de los significados técnicos de estas palabras, no deberíamos encontrarnos esta imprecisión entre profesionales de las seguridades, ya sean de safety o de security. La distinción Tomemos nota del significado de cada término:
  • Peligro: la capacidad potencial de una situación o circunstancia de ocasionar daños. El peligro se puede señalar, identificar.
  • Riesgola probabilidad de que un peligro (acción, hecho o suceso) produzca un daño. El riesgo se puede cuantificar y medir.
Corrigiendo un error frecuente Utilizar «peligro» y «riesgo» en informes técnicos como si fueran sinónimos intercambiables es un fallo técnico considerable, una confusión que se ha de evitar por quienes nos dedicamos a la prevención. Hemos de saber precisar la distinción entre la fuente del accidente y el daño, diferenciar entre la causa y la consecuencia. Adoptar una terminología precisa es una condición necesaria para la puesta en marcha de una adecuada prevención de accidentes. En accidentología, podemos fundamentar que el peligro reside en el hecho, el objeto o la situación, mientras que el riesgo (probabilidad del daño) surge de la interacción. Identificar el peligro es el inicio del diagnóstico; sin exposición o sin vulnerabilidad, el riesgo tiende a cero, aunque el peligro (la amenaza) sea grande. Un terremoto en un desierto deshabitado es un peligro natural, pero el riesgo para la población es inexistente. Lamentable error gubernativo Lo peor es cuando un texto legislativo, como la Norma Básica de Autoprotección (NBA 2007) en España (una Norma estatal del Ministerio del Interior), define erróneamente el peligro como la «probabilidad de que se produzca un efecto dañino» atribuyendo a peligro la definición de riesgo. Deberían haber modificado esta definición inexacta que ya llevan casi 20 años exhibiendo confundiéndonos y causando daño a la accidentología. Resulta llamativa la incoherencia del Ministerio del Interior que en la Ley de Protección Civil de 2015 sí define correctamente el peligro como potencial y mantenga la inexactitud de la NBA. ¿No se han dado cuenta?

Ejemplos de Peligro y Riesgo

Hace más de una década la EFSA (European Food Safety Authority) o sea la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria publicó algunos ejemplos para aclarar la diferencia entre Peligro (Hazard) y Riesgo (Risk). De ahí he tomado el ejemplo del tiburón para hacer la infografía que ilustra este artículo con una intención didáctica. Algunos ejemplos nos pueden servir para entender la diferencia entre peligro y riesgo.
  • Un tiburón en la playa es un peligro. Bañarse cuando hay un tiburón supone un riesgo.
  • Un cuchillo es un elemento peligroso. Manejar el cuchillo sin cuidado supone un riesgo.
  • Los rayos son un peligro en las tormentas; colocarse debajo de un árbol conlleva un riesgo.
  • El sol en verano es un peligro; tomar el sol sin protección o mucho tiempo es un riesgo.
  • El tráfico de coches es un peligro; cruzar la calzada sin mirar o mirando el móvil es un riesgo.
  • Las escaleras son un peligro; subir o bajar escaleras sin la debida atención entraña un riesgo.
Fijémonos más en los peligros, eso nos ayudará a evitarlos y disminuir la probabilidad de sufrir accidentes, o sea, reduciremos los riesgos.

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Uso de extintores por personas sin formación: riesgos y límites

La utilidad y eficacia de los extintores portátiles para el control de pequeños fuegos y conatos de incendio está fuera de toda duda.

Hasta hace pocos años había en el mercado un amplio catálogo de extintores en relación al agente extintor que contenían (según etiquetado):

  • Agua (chorro o pulverizada)
  • Polvo BC (presión incorporada, adosada, …)
  • Polvo químico polivalente ABC
  • Espuma química
  • Espuma física
  • Agua con aditivo
  • Agua + AFFF
  • CO2
  • Halón 1211
  • Acetato de potasio
  • Cloruro de Sodio
  • Polvo para metales

Aunque algunos de ellos se mantienen para usos industriales muy específicos, en la actualidad para los usos doméstico, comercial, administrativo, docente y residencial solo se comercializan tres tipos de extintor en función del agente que contienen:

  • Polvo químico polivalente ABC
  • Agua con aditivo
  • CO2

Sin duda el extintor es el primer elemento de intervención en un incendio incipiente, pero su efectividad depende casi por completo del tiempo de respuesta y de la competencia del usuario.

En la práctica, la mayoría de los ciudadanos no ha recibido una formación real sobre su uso más allá de reconocer su ubicación. Esto plantea una cuestión clave:

¿Debe una persona sin formación intervenir con un extintor, o limitarse a evacuar y alertar?

Ventajas potenciales

En un incendio incipiente (por ejemplo, un cubo de basura, una papelera o un aparato eléctrico), la intervención inmediata con un extintor puede evitar la propagación y, por tanto, salvar vidas y bienes.
El extintor está diseñado para ser intuitivo, con un funcionamiento aparentemente sencillo:

  1. Retirar el pasador de seguridad.
  2. Apuntar a la base del fuego.
  3. Descargar el agente extintor con movimientos de barrido.

En condiciones seguras, un usuario sin formación podría controlar un fuego menor si mantiene la calma, identifica el tipo de fuego y actúa con prudencia.

Limitaciones y riesgos

Sin embargo, en ausencia de formación, el riesgo de error es muy alto:

  • Distancia inadecuada: situarse demasiado cerca puede provocar quemaduras y no aproximarse lo suficiente una merma de la eficacia.
  • Desconocimiento de la capacidad extintora y de su duración: pude incitar a atacar incendios que superan la capacidad de control de un extintor portátil.
  • Sorpresa y desorientación: el humo o el ruido pueden bloquear la reacción o provocar un uso errático.
  • Pérdida de tiempo valioso: intentar extinguir un fuego muy desarrollado puede retrasar la evacuación y el aviso a los servicios de emergencia.

El uso incorrecto puede incluso empeorar la situación (por ejemplo, los extintores de polvo reducen la visibilidad y dificultan la evacuación).

Factores que condicionan la conveniencia del uso

a. Tamaño y etapa del fuego

Solo es recomendable intervenir si el incendio está en fase incipiente, limitado a un área pequeña y sin riesgo de propagación rápida.
Si hay humo denso, llamas mayores de un metro o calor intenso, la prioridad debe ser cerrar las puertas y evacuar.

b. Entorno y vía de escape

Nunca se debe utilizar un extintor si no se cuenta con una vía de escape asegurada y visible. El incendio puede bloquear la salida en segundos.

c. Tipo de agente extintor

El tipo de extintor influye en la seguridad del usuario sin formación:

  • Agua con aditivo o CO₂: más intuitivos y menos problemáticos si se usan en el entorno correcto.
  • Polvo: genera confusión, falta de visibilidad y efectos irritantes.

Un ciudadano sin formación difícilmente reconocerá cuál es cuál o para qué sirve cada tipo.

d. Formación mínima

El uso racional del extintor, sin asumir riesgos innecesarios, pasa por la adecuada información y formación a los ciudadanos. A todos los ciudadanos, no solo en el ámbito laboral. Cualquiera puede encontrarse en la tesitura de decidir si utilizar un extintor al enfrentarse a un conato de incendio.

Una formación básica de 10–15 minutos (por ejemplo, en un centro cívico, de trabajo o educativo) aumenta exponencialmente la eficacia y seguridad del usuario.
La familiarización con el aspecto, peso y modo de uso del extintor es esencial para que la intervención sea racional y no impulsiva.

En países del norte de Europa y Escandinavia, las guías de seguridad ciudadana establecen un criterio claro:

“Usar el extintor solo si el fuego es pequeño, la salida está garantizada y se conoce el funcionamiento del equipo.”

Este enfoque combina el valor de la intervención temprana con el principio de autoprotección prioritaria.
Además, promueven campañas de sensibilización donde el ciudadano aprende a decidir cuándo intervenir y cuándo evacuar cerrando las puertas a su paso, no solo “cómo usar un extintor”.

Y recordar: cerrar las puertas al abandonar la zona incendiada puede tener más trascendencia para la seguridad de las personas y para la protección de bienes que la utilización, o no, de un extintor.

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Sí. Los políticos han de dirigir los planes de emergencia [29/03/2026]

Mi respuesta a la pregunta ¿Políticos como directores de planes de emergencia? es “yo creo que sí”. Para mí, la cuestión no es quién dirige las emergencias, sino cómo se entienden los roles de dirección técnica y política en la gestión de emergencias.

Sí, ya sé que me estoy metiendo en un jardín. Lo sé. Pero me estoy cansando de mirar al techo para no ver el “elefante que está en la habitación”. Sí, ese problema evidente que todo el mundo conoce, pero nadie quiere abordar.

Esta semana leía en internet un titular que decía referido a la DANA de Valencia: “El subdirector de Emergencias asegura que ‘está encima de la mesa’ el debate sobre ‘un modelo absolutamente técnico’ del CECOPI”. Y es cierto: hay un debate intenso —y no es nuevo— sobre si quien manda en el CECOPI debe ser un/a técnico en vez de un/a político.

Pero, si no es nuevo, ¿cuándo aparece con fuerza la discusión? Esta respuesta es fácil. Aparece cada vez que algo sale mal. Corrijo, muy mal. Entonces se buscan responsabilidades y todo el mundo mira a los lados y comienzan a ver a ese “elefante” al que nadie había aludido antes. Comienza aquello tan conocido de: “yo no sé de eso”, “hice lo que me dijeron”, “había varias opiniones” o “yo ya lo dije”, “la competencia la tiene otro”, etc.

¿A que os suena? Sí, es una reacción conocida y recurrente.

En mi opinión no debe haber debate porque la cuestión no es elegir entre dirección política o técnica, sino entender que ambas son necesarias si sus roles están bien definidos y las personas que ocupan los puestos clave lo saben. Es un equipo. Basta con distinguir bien entre el papel de la Potestas y la Auctoritas, y que cada cual haga lo que le corresponde.

Potestas y Auctoritas

Quienes nos dedicamos a esto tenemos claros los conceptos, pero puede que en otros foros no se entienda. Así que lo explico.

En la antigua Roma se distinguían dos figuras de mando:

Potestas: poder legal y coercitivo del cargo. Es poder político y jurídico: permite imponer decisiones con respaldo de la ley. Emana del puesto, no de la persona.

Auctoritas: poder moral y reputacional. No es vinculante, pero se respeta. Emana de la sabiduría, el mérito y la experiencia.

Este esquema clásico, lejos de ser una reliquia histórica, sigue siendo plenamente vigente en la gestión moderna de las emergencias.

Dicho de forma simple:

  • Dirección del Plan equivale a Potestas.
  • Dirección Operativa del Plan equivale a Auctoritas.

Y sus papeles son distintos.

La Dirección del Plan es la autoridad y la ejerce. Es el ‘mando único’, toma las decisiones estratégico-políticas, y puede, entre otras muchas, hacer cosas que un técnico no podría hacer, como exigir prestaciones personales, requisar equipos y materiales o ejercer la potestad sancionadora.
Todo eso es Potestas en sentido estricto. Y no hay aspectos técnicos en esas atribuciones: son potestades legales.

¿Y la Dirección Operativa? La Dirección Operativa es quien resuelve técnicamente la situación. Lo hace bajo el soporte de la Dirección del Plan y, especialmente, cuando hay ámbitos que se le escapan por ser, precisamente, legales o de autoridad.

Entonces… ¿dónde está el “elefante en el CECOPI”?

Si todo está tan claro y parece tan fácil, esa es la pregunta ¿dónde está el problema?

Está donde todos y todas sabían que estaba, pero nadie dijo nunca nada. Está en los perfiles de las personas que dirigen el CECOPI.

El problema más habitual es que la Potestas, él o ella, y ni entienda ni acierte con el papel del cargo. Se dan dos casos, por exceso o por defecto. Así, la Potestas puede que intente hacer de Auctoritas en asuntos que desconoce -porque el cargo es mío- y la líe, o el contrario: que la Potestas tema a las consecuencias de las decisiones y no tome ninguna. Esta última situación, es la más frecuente. Si no hago nada, no me equivoco. Sobre esto hay una frase de Paulo Coelho que me gusta.

“El barco está más seguro cuando está en el puerto; pero para eso no se construyen los barcos”

Las emergencias exigen respuestas rápidas, pero para ello debe haber gente capaz de darlas. Si no hay equipo, todo el mundo lo sabe y nadie dice nada hasta el día en que la cosa se complica, estamos perdidos. El día de la emergencia no puede ser el día en el que todos y todas empiecen a ver al “elefante” que ignoraron.

Pero no sólo falla la Potestas, también es cierto que entre los profesionales técnicos hay algunos/as que no están a la altura de ejercer la Auctoritas y se escapan de las decisiones. También se sabe, pero tampoco se hace nada.

¿Y la solución?

La solución no parece complicada: que la Potestas tome decisiones en la línea que le señala la Auctoritas de su Consejo Asesor y deje que la dirección operativa a quien sabe, que para eso está.

Esto es, la política decide, la técnica resuelve. La responsabilidad nunca se delega, se asume, cada uno en su nivel.

¿Y si..? Menos mal que aparece el “y si”, ya estaba preocupado. ¿Y si en el Consejo Asesor hay discrepancias, qué?

Ese es el papel de la “autoridad”, tomar decisiones y elegir, tras escuchar a todos y todas. Esto no va de mayorías, aunque si hay unanimidades, mejor.

Porque, al final, no hay peor decisión que no tomar ninguna decisión.

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