Muertos por incendio en los pueblos [10/02/2025]

En los estudios sobre “Víctimas mortales de incendio» es habitual analizar una nueva variable que no había sido considerada nunca anteriormente en España. Me refiero al tamaño de las ciudades en que ocurren las muertes por incendio y explosión.

Se realizó por primera vez en 2011(1). Para eso se clasificaron las poblaciones españolas en función del número de habitantes. Se establecieron los siguientes siete rangos: menos de 1.000 habitantes, de 1.000 a 5.000 hab., de 5.000 a 20.000 hab., de 20.000 a 50.000 hab., de 50.000 a 100.000, hab., de 100.000 a 500.000 hab. y más de 500.000 habitantes. Una vez realizado esto y asignado el número de víctimas mortales por incendio a cada tramo de población se obtuvieron los resultados que se recogen en el gráfico siguiente, observándose que estos datos absolutos no aportaban ninguna información relevante.

Víctimas incendios por población

Por tanto, se consideró que para obtener un indicador adecuado y útil habría que calcular el índice de muertos por millón de habitantes para cada rango poblacional. Esto se presentaba un poco más laborioso y para ello hubo que conseguir los datos del número de habitantes que tenía cada uno de los tramos y correlacionarlo con el número de muertes. Los resultados, que se muestran en el siguiente gráfico del “Índice de muertos por millón de habitantes según el tamaño de la población”, fueron reveladores.

Tasa de muertes en incendios por población

Pueblo pequeño riesgo grande

Resulta curioso observar en el gráfico cómo el índice de muertos por millón de habitantes aumenta de forma progresiva según disminuye el tamaño de la población. Aunque quizás alguien pudiese haber intuido este fenómeno, nunca antes habíamos tenido esta certeza de forma estadística.

A la vista de los resultados expuestos se pudo afirmar con rotundidad que desde el punto de vista de la seguridad contra incendios vivir en una pequeña población, menor de 1.000 habitantes, es mucho más peligroso que vivir en una gran ciudad. En ese año se tenía cinco veces mayor riesgo de morir en un incendio en un pueblo que en una gran capital. Como se aprecia claramente, ya en las ciudades de menos de 20.000 habitantes aumenta este riesgo, pero en las de menos de 5.000 habitantes el riesgo se duplica y en las poblaciones de menos de 1.000 habitantes se dispara. Esta circunstancia se mantiene en el tiempo y sigue vigente.

Más prevención para los más vulnerables

Este hallazgo debería tener una gran repercusión en los servicios de bomberos, especialmente en los más sensibles a la sociedad que protegen, que cuentan con departamentos de prevención de incendios o desarrollan campañas de prevención para la población. También para las agrupaciones de voluntarios de protección civil muy arraigadas en el ámbito rural que suplen con su actividad altruista lo que no hacen muchos bomberos profesionales: prevención. Todos aquellos que, entre sus tareas, desarrollen campañas de información a los ciudadanos habrán de tener esto presente. La divulgación en materia de prevención de incendios se debe dirigir en primera instancia hacia los sectores de población más vulnerables, pues ahí es donde obtendremos la mayor eficiencia de nuestras acciones preventivas. Y aquí hemos identificado un gran sector de población que tienen mayor riesgo: los habitantes de las poblaciones de menos de 1.000 habitantes. Así que cuando se planifiquen las campañas de divulgación tengamos esto en cuenta: empecemos por los pueblos.

Con campañas de prevención en los pueblos y ciudades más pequeñas para educar a sus habitantes en cuestiones relacionadas con los riesgos de incendio, no solo conseguiremos que haya menos incendios sino reducir sus efectos. Este es el cambio de paradigma necesario para transformar un modelo de bomberos reactivos en un modelo de bomberos preventivos al servicio de la comunidad.

Hay que dirigir las campañas de prevención a los más vulnerables

(1) Esta variable la analicé por primera vez en el «Estudio de Víctimas mortales de Incendio en 2011» que elaboré como secretario general de la APTB para la Fundación Mapfre siendo Antonio Guzmán el director general del Instituto de Prevención de la Fundación Mapfre un gran impulsor de estos estudios.

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Gestión de riesgos: regla de las 4 T

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El nombre de esta regla, que se puede aplicar a numerosos riesgos, es la reducción a sus iniciales de las cuatro palabras que empiezan por T en inglés y también en español: Tolerar, Tratar, Transferir y Terminar. Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 5 de febrero de 2025 Esta sencilla regla se puede usar para la gestión de muchos riesgos incluso a los riesgos financieros de una actividad mercantil. E incluso para la gestión de los riesgos de tener un accidente ya sea industrial o doméstico. TOLERAR se refiere a cómo abordar o afrontar la existencia de un riesgo aceptable, que ocasiona pocos daños y muy pocas víctimas. Es una estrategia fácil y cómoda pues supone no hacer nada. Resulta algo muy habitual, la mayor parte de las veces por no tener identificado un peligro, por desconocimiento del impacto de los accidentes, por no tener suficiente y adecuada información de la importancia de los mismos o por no saber qué hacer para reducir los accidentes. TRATAR el riesgo suele ser la segunda opción cuando hemos reunido información adecuada sobre el peligro o la amenaza y sabemos que tenemos un riesgo medio de tener accidentes en la actividad analizada si es que no hacemos nada. En primer lugar, es necesario recoger información para analizarla posteriormente. Se trata de atender a las variables que se han analizado, interviniendo sobre ellas para reducir el riesgo hasta dejarlo en ese nivel de riesgo que consideremos aceptable. A veces supone modificar procedimientos, procesos y hábitos, y elaborar nuevos protocolos. Con pocas medidas se pueden obtener buenos resultados. Regla de las 4T

Esquema de la Regla de las 4T. Elaboración propia.

Las dos T que vienen a continuación pueden ser intercambiables en su orden: TERMINAR significa modificar los factores hasta el punto de suspender la actividad de riesgo que produce los accidentes. Corregir los fallos hasta conseguir la eliminación total del peligro. La medida más contundente puede ser la suspensión de la acción o actividad. Es decir, anular el peligro. TRANSFERIR es pasar la responsabilidad del riesgo a un tercero mediante una póliza de seguros de Responsabilidad Civil, o bien dejando de realizar la actividad de riesgo para que la realice un tercero. Esta transferencia puede ser una buena fórmula para evitar responsabilidades, pero puede resultar insuficiente para reducir los accidentes. En todo caso, como la meta cero accidentes es difícil de conseguir puede ser necesario asegurar mediante una póliza de seguros el riesgo residual que pueda no ser garantizado por medios propios de prevención. Hay que tener en cuenta que algunos riesgos son intrínsecos a la realización de la actividad y no todos los peligros pueden ser eliminados en su totalidad. ¿Cuál elegir? La gestión del riesgo no consiste en la elección de uno de estos modos, sino que muchas veces será el resultado de combinar las distintas opciones. El método de las 4T es un sistema de análisis sencillo para ayudar en la toma de decisiones y en la elección de las medidas a adoptar y que puede servir para reflexionar sobre cualquier riesgo de cualquier tipo, desde los más sencillos hasta los más complejos.

Un ejemplo

Veamos un ejemplo de cómo enfocar un pequeño problema en un aula en la que la mesa del profesor y la pizarra estaban elevadas en un estrado sobre el suelo en el que estaban situadas las mesas de los alumnos. Para acceder a esa plataforma, altillo o meseta había tres peldaños junto a la pared en los que ya habían tropezado varios profesores, aunque de momento no se habían producido lesiones graves. Estaba claro que se trataba de un escenario peligroso que tenía la potencialidad de causar daños. Adoptando el método de la REGLA de las 4T, la dirección del centro tras analizar la situación podría tomas estas decisiones: Tolerar. Se podía considerar que el problema no era demasiado importante y que por tanto se podía tolerar ese ligero riesgo y no adoptar ninguna medida correctora. Tratar. Se podían considerar varias acciones para tratar de reducir el riesgo:
  • Informar a los profesores y alumnos que tuviesen cuidado con los escalones cuando subiesen y bajasen para evitar caerse.
  • Poner un cartel bien grande y visible que diga: “Cuidado con los escalones”.
  • Poner una barandilla con un pasamanos para que al subir y bajar los peldaños los profesores pudiesen asirse a él y reducir así la posibilidad de caerse.
  • Señalizar los peldaños con colores de contraste que mediante diferencia cromática los hiciesen bien visibles y así reducir la posibilidad de tropezar con ellos.
  • Colocar un suelo antideslizante para evitar resbalarse al subir y bajar por la pequeña escalinata.
  • Aumentar la iluminación en la zona de peligro para visibilizar los escalones.
  • Reducir la altura de la meseta dejando tan solo un peldaño.
  • Quitar los peldaños y sustituirlos por una rampa para evitar los tropiezos con los escalones.
Gestionar el riesgo supone decidir cuáles son las medidas que se van a adoptar para reducir las consecuencias no deseadas. Transferir. Mientras exista la probabilidad de que se produzca un daño existe la posibilidad de transferir la responsabilidad o los costes que produzca ese riesgo contratando una póliza de seguro que cubra el importe de los daños producidos. Se ha de tener en cuenta que esta medida de gestión del riesgo no es una medida de prevención de accidentes pues con ella no se evita el accidente. Terminar. Poniendo la mesa del profesor en el nivel del suelo de las mesas de los alumnos y eliminando la meseta se evita que nadie tenga que subir o bajar escalones con lo que se ha terminado con el peligro. Este riesgo ya no existirá.

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Cómo mejorar la seguridad en el 2025

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Los responsables de la seguridad, de cualquier organización, pública o privada, de la administración, de empresas, industrias o de cualquier otra entidad estarán repasando los resultados de 2024 y planificando la mejora de su seguridad en 2025.

Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 28 de enero de 2025

Desgraciadamente muchas organizaciones recogen los datos en la memoria y simplemente constatan si los accidentes han subido o han bajado; si se han reducido mostrarán que es un mérito propio y si han subido dirán que ha sido debido a factores externos no manejables impredecibles o simplemente a la mala suerte.

Es imprescindible recopilar los datos de los accidentes y cuantos más datos mejor, pero luego hay que analizarlos para obtener conclusiones y tomar decisiones para mejorar resultados. La información, los datos, las estadísticas son necesarias para saber dónde estás y lo que ocurre, pero los papeles, los informes, no previenen los accidentes. La memoria de actividades del año pasado te ayudará en tu visión, pero no salva vidas.

Un experto en accidentología debe investigar las causas que provocan los accidentes en su actividad y adoptar las medidas de prevención para que no vuelvan a ocurrir.

Voy a dar algunos consejos que nos pueden venir bien para mejorar la seguridad en el futuro.

1.- Hablemos con propiedad:

  • Nunca hables de los accidentes de vehículos, los accidentes no los tienen los automóviles, los accidentes los tienen las personas, así que hablemos de los accidentes de los conductores. Los coches no atropellan a los peatones, son los conductores de automóviles, de motos, de bicis o de patinetes los que atropellan a los viandantes.
  • En las fábricas y talleres no son las máquinas las que producen los accidentes, son las personas que hacen un mal manejo de las máquinas las que provocan accidentes.

Los accidentes no los tienen los vehiculos ni las máquinas,

son las personas las que tienen los accidentes

2.- Como los accidentes los tienen las personas, el enfoque y la mayor parte de las acciones de prevención deberán ir dirigidas a las personas: formación, mentalización, campañas, o lo que es la creación de la cultura de la seguridad, pero no en la empresa, ¡no! La cultura de la seguridad ha de implantarse en cada una de las personas.

3.- Los accidentes no suelen depender de la mala suerte ni de la divina providencia. La prevención depende de tu gestión, de tus decisiones, de las medidas que tomes para cambiar actividades, procesos, rutinas, actitudes y comportamientos.

4.- Si no cambias nada para reducir los accidentes del año pasado probablemente volverás a tener los mismos o más. El mundo de la seguridad es muy amplio; copia a los que estén obteniendo buenos resultados ya sea en tu gremio o actividad o en otra.

5.- Cumplir la legislación no te garantiza que no tengas accidentes o siniestros. No es suficiente.

6.- Que no te tranquilice el responsable de patrimonio de tu organización porque tiene un buen seguro de incendios o de accidentes. Te aviso: los seguros de incendios o de accidentes no evitan los siniestros, tan solo te compensan de las pérdidas (económicamente).

7.- Cree en tu capacidad de intervenir de alguna manera en la reducción de accidentes y pregúntate si puedes hacer algunos cambios para mejorar la accidentabilidad del año pasado.

8.– ¿Has pensado qué medidas vas a adoptar en 2025 para reducir los accidentes?

9.- Hazlas. ¡Ponlas en marcha!

10.- Si te interesa este tema suscríbete a OPRA y la semana que viene te contaré el modelo de gestión de riesgos «Las 4T».

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Más prevención para evitar los incendios en viviendas [23/01/2025]

Como consecuencia de tres incendios graves en Granada, el jefe de Bomberos de Granada, Gustavo Molina, declaraba a un medio de comunicación: «Debe haber más prevención para evitar los incendios en viviendas», lo que aparecía en el titular del reportaje. Esta y otras manifestaciones eran la reacción a tres incendios recientes de gravedad ocurridos en la capital. Lo que dice el jefe de bomberos es absolutamente cierto, lo que no está claro es el alcance de sus declaraciones. ¿Qué debemos entender? En la prevención de incendios hay varios agentes que pueden ser protagonistas a la hora de llevarla a cabo:
  • En primer lugar, el legislador. En otros países europeos los legisladores para garantizar la seguridad de los ciudadanos han hecho obligatoria la instalación de detectores domésticos de humo en todas las viviendas. Sabemos que es la mejor medida para evitar muertes en incendios en viviendas. ¿Se refiere a esto el jefe de bomberos?
  • En segundo lugar, los legisladores de la edificación. También deberían legislar la utilización de materiales no combustibles en la construcción de los edificios y las medidas que garanticen la evacuación de los edificios garantizando unas vías de evacuación seguras. ¿Es esto a lo que se refiere?
  • En tercer lugar, está la legislación sobre la seguridad de los equipos e instalaciones (electricidad, gas, electrodomésticos) y la que se refiere a la combustibilidad de los materiales que usamos en las viviendas, enseres, mobiliario, recubrimientos, elementos de decoración, etc. ¿Es esta la prevención que menciona el jefe de bomberos?
  • En tercer lugar están la administración y los titulares de los servicios de bomberos. La Ley de Bases de Régimen Local de 1985 (art. 25 y 26) obliga a los ayuntamientos (también al alcalde de Granada) a tener un servicio de extinción de incendios (los que apagan los incendios) y un servicio de prevención de incendios (los que evitan los incendios). Esto quiere decir que hay que disponer de recursos, una plantilla de personas que se dedican a apagar incendios (bomberos) y otra plantilla de personas que se dedican a prevenir incendios. Tener un servicio público que se llame Servicio de Prevención y Extinción de Incendios pero que no tenga una plantilla bien dotada y formada para ejercer las funciones de prevención, o sea que no hagan prevención y se dediquen solo a la extinción es un fraude de Ley y una estafa a la ciudadanía. (¿Es esta la prevención que nos gustaría a los ciudadanos que se ponga en marcha?).
Jefe Bomberos Granada
  • En cuarto lugar, podemos poner a los usuarios, a los ocupantes de los edificios de las viviendas en lo que se refiere al buen mantenimiento de la vivienda y sus instalaciones, al uso y buenas prácticas en su vivienda, eliminando actos inseguros y adquiriendo hábitos de seguridad que impidan que se originen los incendios. En caso de incendio serán los ocupantes de las viviendas los que se lleven la peor parte; serán las víctimas. También es su responsabilidad colocar detectores de incendio en su domicilio aunque nadie se lo exija. Pero, ¿saben los ciudadanos cuáles son los riesgos de incendio en sus viviendas y qué hacer en caso de incendio? Si no lo saben, ¿quién se lo va a enseñar? ¿Podría hacerlo el departamento de prevención de incendios? Yo no solo creo que sí que podría, sino que debería ser así. En otros países ya están poniendo nuevas acciones en marcha como que los bomberos pasen por los domicilios a inspeccionarlos y a ofrecer recomendaciones de seguridad: esa es la mejor prevención.
¡Algún día habrá que prestar este servicio!

Incendios forestales en Los Ángeles

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Este artículo nos da una visión general de los incendios que están asolando la ciudad de Los Ángeles y sus alrededores. Su impacto, daños, causas y respuestas tomadas.

 

Autor: Heriberto Moreira Cornejo. Investigador de Incendios y Explosiones. Divulgador científico
Publicación: Web OPRA www.opra.info • 17 de enero de 2025

La ciudad de Los Ángeles y sus alrededores han debido enfrentar una serie de incendios de una magnitud nunca antes vista, estos fuegos se han devastado aproximadamente 160 kilómetros cuadrados, dejando un saldo de al menos 25 personas fallecidas y más de 150.000 evacuadas. La situación se ve exacerbada por las condiciones climáticas, incluidos los fuertes vientos y una sequía prolongada que ha afectado a la región.

IMPACTO Y DAÑOS

Los incendios han causado estragos tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Mas de 12 mil estructuras han sido reducidas a cenizas, y el costo económico se estima en miles de millones de dólares. Además, el sistema de transporte y la infraestructura local han sufrido interrupciones severas debido a los cortes de carreteras y daños en las líneas eléctricas. El humo generado por los incendios ha cubierto gran parte de la ciudad, afectando la calidad del aire y poniendo en peligro la salud de la población, especialmente de los niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias. Existen una gran cantidad de animales afectados de manera directa e indirectamente por estos fuegos, se trata de animales salvajes, animales domésticos y mascotas.

CAUSAS DE LOS INCENDIOS

Las posibles causas de los incendios forestales en Los Ángeles son múltiples y complejas. Por un lado, las condiciones como la sequía extrema, alimentada por el cambio climático, han creado un ambiente propicio para la propagación del fuego. Los niveles de precipitación han sido significativamente bajos en los últimos años, lo que ha dejado a la vegetación seca y altamente inflamable.

Por otro lado, los vientos de Santa Ana, característicos de esta época del año, han jugado un papel crucial al avivar las llamas y extender los incendios con rapidez. Estos vientos no solo incrementan la velocidad del fuego, sino que también dificultan las labores de contención por parte de los bomberos.

Además de los factores naturales, la actividad humana también ha contribuido significativamente. Investigaciones preliminares sugieren que algunos incendios hayan sido iniciados de manera intencional, lo que estaría siendo investigado por las autoridades locales.

ATF lidera investigación sobre causa de incendios mortales en el condado de Los Ángeles, se ha conformado un grupo de trabajo que incluye investigadores locales, estatales y federales está tratando de determinar cómo comenzaron los incendios forestales, con investigaciones sobre posibles incendios provocados.

RESPUESTA Y MEDIDAS TOMADAS

El Departamento de Bomberos de Los Ángeles, junto con equipos de emergencia de otras regiones, ha desplegado todos los recursos disponibles para combatir las llamas. Más de 5.000 bomberos están trabajando sin descanso, apoyados por helicópteros y aviones cisterna que realizan descargas de agua y retardantes de fuego. Las autoridades locales también han emitido órdenes de evacuación en diversas áreas afectadas para garantizar la seguridad de los residentes. Centros de evacuación han sido habilitados en gimnasios y escuelas, proporcionando refugio y asistencia a las personas desplazadas. Por otra parte, el gobierno estatal ha declarado el estado de emergencia, lo que permite una distribución rápida de recursos y fondos para enfrentar la crisis.

En términos de prevención futura, se están revisando las políticas de urbanización y los protocolos de seguridad en zonas propensas a incendios. También se están evaluando mejoras en los sistemas de alerta temprana y mayor educación pública sobre prácticas seguras para prevenir incendios. Sin embargo, el reto principal sigue siendo abordar el impacto del cambio climático, que ha intensificado tanto la frecuencia como la gravedad de estos desastres naturales.

Finalmente, creo necesario que sean considerados los aspectos multifactoriales que crean escenarios que son especialmente sensibles a los fuegos destructivos de gran magnitud, como los que hoy azotan hoy la ciudad de Los Ángeles. Estoy absolutamente seguro, que esto es solamente una “luz amarilla”, que nos obliga a estar alerta frente a escenarios que serán cada vez más comunes y devastadores.

No puedo terminar, sin solidarizarme con todos nuestros hermanos de EE.UU. que están siendo afectados por esta tragedia, les enviamos desde pirolisis.com y el DET Lautaro Internacional toda nuestra energía solidaria y de apoyo.

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California no se quema porque haya muchos voluntarios [12/01/2025]

A propósito de los incendios que azotan California, las televisiones españolas se están haciendo eco de los mismos, no solo por las víctimas mortales que ocasionan sino por las celebridades que están perdiendo sus mansiones.

Medios de desinformación

Este domingo, 12 de enero, la sexta TV difundió una noticia en la que destacaba que se hacía ver que el problema era que en Estados Unidos tienen muchos bomberos voluntarios, cuando resulta que es junto al contrario, que tener bomberos voluntarios es una bendición que se pueden permitir los países más desarrollados del mundo. Uno de los problemas que tienen algunos medios de desinformación es que en vez de documentarse un poco dejan el micrófono al primero que se presta a dar su opinión, a veces sesgada e interesada.

Comparación entre Madrid y Los Ángeles

Para aclararlo voy a comparar algunos datos de Estados Unidos de América con España, del Estado de California, concretamente del Condado de los Ángeles con el Condado de la Comunidad de Madrid. No son muy diferentes en extensión: la Comunidad de Madrid tiene 8.000 km2 y el Condado de Los Ángeles (LA) tiene 10.000 km2. Y tampoco hay grandes diferencias en su población: la comunidad de Madrid tiene 7.000.000 (siete millones) de habitantes y el Condado LA tiene 9.663.000 hab. aproximadamente. Por su parte Madrid capital tiene 3,5 millones de hab. y la ciudad de Los Ángeles, 3,8 millones. Donde sí hay diferencias notables es en el número de bomberos profesionales y en el número de bomberos voluntarios. La comunidad de Madrid tiene unos 3.000 bomberos profesionales y el Condado de Los Ángeles tiene 9.000 (nueve mil) bomberos profesionales (3 veces más). Esto supone que Los Ángeles tiene un bombero profesional por cada mil habitantes y Madrid un bombero por cada 2.300 habitantes. Evidentemente los americanos tienen mayores dotaciones de bomberos profesionales que en Madrid, no es tan difícil de averiguar. LA con 9.000 tiene tres veces más bomberos profesionales que Madrid. Eso en cuanto a número, porque si miramos otras cuestiones como el número de horas anuales de guardia de un bombero, un americano casi duplica a los de Madrid, lo que supone tener muchos más efectivos operativos cada día. Y esto solo comparando los bomberos profesionales. Y, por si fuera poco, en Los Ángeles tienen una fuerza adicional de 2.500 bomberos voluntarios que refuerza la acción de los muchos profesionales y me temo que en Madrid ninguno. Hay que ser ignorantes para asegurar como lo han hecho en la pantalla que esa estructura de tener voluntarios (en LA el 55% adicional de voluntarios) suponga un fallo o un retraso en la respuesta a los incendios. En todo caso será al revés, ¿no? Al tener más efectivos y más desplegados por el territorio se llega antes. Las razones de la ferocidad, voracidad y letalidad de esos incendios hay que buscarla entre otras causas antes de acusar maledicentemente a los norteamericanos, quienes tienen una organización y una capacidad de respuesta más potente que la nuestra. Esperemos que rectifiquen.

¿Qué es peligro?

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El concepto de peligro se está perdiendo. La mayoría de los medios e incluso profesionales relacionados con la seguridad, las emergencias y la prevención de accidentes lo están sustituyendo por el término “riesgo”. A veces utilizamos incorrectamente “riesgo” como sinónimo de “peligro”, pero técnicamente no es lo mismo. Intento aclarar la diferencia. Autor: Javier Larrea. Presidente del Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes Publicación: Web OPRA www.opra.info • 12 de enero de 2025 Uno de los problemas denunciado por la ONU es la falta de definiciones de peligro compartidas en común. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 2017 esta definición de peligro (hazard) «proceso, fenómeno o actividad humana que puede causar pérdida de vidas, lesiones u otros impactos en la salud, daños a la propiedad, perturbaciones sociales y económicas o degradación ambiental». También en el ámbito internacional, la Organización Internacional de Normalización ISO con el objeto de poner en común y estandarizar los Sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo ofrece la siguiente definición (más sencilla pero útil):
  • Peligro: fuente con un potencial para causar lesiones y deterioro de la salud.
Ambas definiciones pueden ser ampliamente compartida para la mayoría de quienes manejan el concepto de peligro que se refiere claramente a la potencialidad de que un hecho, fenómeno o actividad pueda causar algún daño de cualquier tipo. Por su parte, la Comisión Europea recoge en un documento sobre estos conceptos:
  • El concepto de hazard («peligro») se encuentra claramente definido en toda una serie de acuerdos internacionales como «todo agente de naturaleza química, física, microbiológica, etc. que puede causar daños». El risk («riesgo»), por su parte, es «la probabilidad de que esos daños se produzcan».
Por lo que va quedando claro, en el lenguaje técnico jurídico utilizado a nivel internacional se entiende como peligro la circunstancia en que existe la potencialidad de producirse un daño y como riesgo la probabilidad de que se produzca el daño debido a la existencia de ese peligro. Ámbito Estatal No estaría de más que nuestra legislación adaptase sus definiciones a las existentes a nivel internacional, en vez de mantener algunas definiciones erróneas como la que ofrece la Norma Básica de Autoprotección NBA (2007) que dice:
  • Peligro es la Probabilidad de que se produzca un efecto dañino específico en un periodo de tiempo determinado o en circunstancias determinadas. (esta es la definición de riesgo)
Por otra parte, la Norma Vasca de Autoprotección (NVA 2010) que es un desarrollo autonómico de la Norma Básica de Autoprotección (NBA) del Estado no cometió el error de la NBA y presenta unas definiciones mucho más precisas y en línea con las interpretaciones internacionales.
  • Peligro: la capacidad intrínseca de una sustancia o la potencialidad de una situación física para ocasionar daños a las personas, los bienes y al medio ambiente.
  • Riesgo: probabilidad de que un suceso exceda un valor específico de daños sociales, ambientales y económicos en un lugar y tiempo determinado.
Posteriormente, la Ley española de Protección civil de 2015 que emana del mismo Ministerio de Interior ofreció las siguientes definiciones para ser utilizados en su ámbito:
  • Peligro. Potencial de ocasionar daño en determinadas situaciones a colectivos de personas o bienes que deben ser preservados por la protección civil.
  • Riesgo. Es la posibilidad de que una amenaza llegue a afectar a colectivos de personas o a bienes.
Resulta evidente que este Ministerio tiene un problema a la hora de definir los conceptos que maneja. Tratándose de dos normas legislativas oficiales que han emanado del mismo ministerio deberían observar una mayor coherencia en el manejo de conceptos básicos y esenciales en su ámbito competencial. Y para otra Ley de ámbito estatal como la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, de rango nacional, el concepto de riesgo se define así (esta ley no define el concepto de peligro):
  • Se entenderá como «riesgo laboral» la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo.
El problema de esta Ley es que lleva la palabra riesgo en su título. Quizás los redactores no sabían que los peligros son los que originan los riesgos. Por su parte, la Ley Nacional de Seguridad Vial utiliza más profusamente el término peligro que el de riesgo, pero no define ninguno de los dos vocablos. Hay otras normativas como el Decreto de 2015 sobre “Riesgos de Accidentes graves en que intervengan sustancias peligrosas”, que utiliza las mismas definiciones de la Norma vasca, NVA. Conclusión En esta terminología se aprecia una interesante distinción: mientras que el peligro se refiere a una potencialidad, al riesgo se le atribuye una posibilidad. Esa posibilidad del riesgo se refiere a que la amenaza se concrete, o sea que el hecho (la amenaza) se haga realidad y se produzca el daño. Si bien es cierto, que la palabra posibilidad se refiere a que es posible que un hecho ocurra, también es posible que el mismo hecho no ocurra, pero, también la posibilidad de que ocurra puede referirse a una determinada probabilidad de que suceda, con lo cual estaríamos ante un concepto medible y cuantificable, o sea que el riesgo se podría medir expresando cuánta es esa probabilidad de que se realmente se produzca. Así pues, las definiciones sintéticas de ambos términos serán: Peligro: la capacidad potencial de una situación o circunstancia de ocasionar daños. El peligro se puede señalar, identificar. Riesgo: la probabilidad de que un hecho, un suceso, produzca un daño. El riesgo se puede cuantificar y medir. (pero este asunto lo dejo para otro artículo).

Sin peligros no hay riesgos