El titular de este artículo es inventado, pero podría responder a un incendio real tal como los que han ocurrido recientemente en residencias de mayores, restaurantes, discotecas, edificios residenciales o industrias.
La sociedad española, al contrario de lo que ocurre en los países anglosajones, se observa una cierta despreocupación ante el drama de los incendios. La mayoría piensa que la seguridad contra incendios es una responsabilidad de nuestros gobernantes.
El 12 de febrero de 2005, a medianoche, se inició un incendio en el Edificio Windsor de Madrid. El incendio tuvo un desarrollo vertiginoso que en pocas horas dejó reducido a cenizas al edificio.
Este incendio, que ha causado 10 víctimas mortales, en Villafranca de Ebro en Zaragoza, pone de nuevo en evidencia que las estructuras de seguridad contra incendios en las residencias en España no son eficaces.
El mero cumplimiento formal de los códigos y normas contenidas en el “marco legal constructivo de PCI”, no puede garantizar que los niveles de seguridad contra incendios sean los adecuados para los ocupantes de los edificios e industrias.
El riesgo de incendio no se percibe en nuestra sociedad como un riesgo importante, ni como un riesgo próximo, que nos pueda afectar directamente. Existen otros riesgos que preocupan más a los españoles, como el de caer enfermos, o el de la seguridad frente al robo o el atraco.