¡DING-DONG!

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Es un hecho, el 99,9 % de nosotras pensamos que la entrada de nuestra casa debe ser ante todo bo-ni-ta, es decir, que la funcionalidad no nos importa tanto, que ya guardaremos los abrigos y ,los zapatos en otra parte oiga! Pensamos que es nuestra “Tarjeta de Presentación”, y entonces… ¿Por qué a veces no le prestamos la misma atención que a nuestro salón, a la hora de pensar en su decoración?

Pero, lo más importante, la entrada es la parte de la casa que nos recibe con un “¡Hey! Bienvenida!” o un, “Me alego de verte”, o incluso un “Te he echado de menos ¿ eh?” Sale a nuestro encuentro al volver a casa después de un día de marronacos en el trabajo, de chuzos de punta, paraguas en mano o de tengo una avería en el coche que me va  a salir por un pico.… y puede ser capaz de hacer que todo eso quede al otro lado de la puerta, si ella nos hace sentirnos “como en casa”

Así que ya lo sabes, deja por unos días de pensar en ese mueble que necesitas para el salón y empieza a dedicarle un poco de tu tiempo a tu entrada. Te damos unas claves que te servirán de guía…

  • Las entradas no suelen tener luz natural, así que lo más aconsejable es que los colores sean claros, para que reflejen el máximo, tanto en paredes como en muebles.
  • Empieza por los elementos más grandes, este será tu punto de partida. Piensa en qué necesitas sí o sí. Armario, aparador… Un truco: No pares hasta dar con la medida perfecta que encaje  y que parezca un mueble hecho a medida.
  • Sigue por los elementos auxiliares si realmente hacen falta (baldas, pequeños armaritos de pared…) Ten en cuenta que, aunque sea una entrada pequeña, no debes elegir elementos pequeños. Es mejor que sean menos y de un tamaño  generoso, siempre en proporción.
  • Lleva a tu familia a la entrada para que te reciba al llegar a casa, porque…¿en qué manual has leído que las fotos de familia sólo se colocan en el salón? Diseña y coloca una composición con esas fotografías en una de las paredes. Truco, que sean pocas y no demasiado pequeñas, para no agobiar el espacio.
  • Coloca un espejo, y si puede ser de cuerpo entero, mejor, como compañero de esos últimos vistazos y para ampliar visualmente el espacio.
  • Haz que todos los elementos bailen al mismo son, unifica acabados y colores.
  • Las alfombras ayudan a definir el espacio, sobre todo si tu entrada forma parte del pasillo.

en tu entrada, menos es más, pero que llegue al corazón