La palabra inspiración proviene del latín “inspirare”, tomar aire. Y qué bonito es buscar la inspiración y el aire que necesitas en otras personas que en unas horas de nuestra vida, nos aportan un instante de felicidad.
A veces solo es introducir algo nuevo en tu rutina para hacer que las cosas cambien. De estas reflexiones surgieron nuestros “talleres con emoción”. Porque también nosotras estamos necesitadas de instantes en los que aprender de personas como tú.
Aprender nos ayuda a evolucionar, a avanzar en nuestro día a día y nos enriquece como personas. Nos ayuda a reflexionar, a tomar decisiones más meditadas, a tener principios y valores… ¿Por qué entonces no seguir aprendiendo? Nunca es tarde, ¿no?
Pero el aprendizaje nunca va solo. Siempre está acompañado. Hemos aprendido de una madre, abuela, amiga, profesora… Porque si el aprendizaje es compartido surge la experiencia, los momentos especiales y los recuerdos. Necesitamos el contacto humano para dar sentido a las cosas.
- párate
- “inspirare”, toma aire
- comparte
- aprende
- inspírate
- adquiere conocimientos y habilidades que te ayudarán en tu día a día
- disfruta y emociónate
Aquí te dejamos muestra de una de esas experiencias compartidas, un precioso taller en colaboración con @harlem_studio y @mmer_z:
Puedes verlo completo aquí: https://www.instagram.com/tv/BzLdbDBj_oJ/?hl=es
Tenemos una mochila a nuestras espaldas llena de conocimientos, habilidades, recuerdos y emociones, creatividad y perfectas imperfecciones, que debemos compartir.
Aprender de tú a tú y no solo a través de una pantalla. Aprender en corrillo como en el aquél corral en el que la abuela te enseñó a hacer ganchillo. Aprovechar nuestro potencial, inspirarnos unas a otras, crear juntas y conseguir que la experiencia merezca la pena.
Aprender es el comienzo de una historia y esta historia comienza cuando un grupo de mujeres se conocen…









